Volver a vivir, lejos de la contaminación

«Me parece mentira. Tantas veces, tantos años nos prometieron que nos mudábamos y ahora es una realidad. Todavía miro a mi alrededor y no lo puedo creer.» Emocionada y orgullosa del departamento de cuatro ambientes que acaba de estrenar en el Bajo Flores, Mareyra Cadena, de 33 años, invita a quien quiera a conocer su nueva casa.

Vive allí con su marido y su hijo. Lejos, definitivamente, de la humedad y el hedor del contaminado Riachuelo . Ella es la protagonista de una historia que sólo comenzó a cambiar después de que una orden de la Corte Suprema de Justicia intimara en 2008 a los Estados nacional, bonaerense y porteño a iniciar el saneamiento del río más contaminado de la Argentina.

Así, cumpliendo con los plazos impuestos por el juez de ejecución del fallo, quien conduce el Juzgado Federal de Quilmes, Luis Armella, comenzaron las mudanzas de habitantes que ocupaban el camino de sirga, el espacio libre que debe quedar entre la línea de construcción y el Riachuelo .

El 28 del mes pasado comenzó en la Capital el traslado de las primeras 33 familias del asentamiento El Pueblito, de Pompeya, a las nuevas viviendas construidas por el gobierno porteño. Un centenar de grupos familiares más serán trasladados durante todo este mes a las nuevas viviendas del complejo del Bajo Flores que debió ser remodelado por la Ciudad después de la usurpación que sufrió meses atrás.

«No veía la hora de que nos mudáramos. Cuando nos enteramos de que habían tomado las casas nos decepcionamos, pero ahora sólo puedo disfrutar y hasta voy a tener que renovar los muebles porque no tenía espacio en mi casa de Pompeya», contó Obdulia Vallejos, que se mudó con tres de sus cinco hijos.

Erma Pérez desea tener la misma suerte que Vallejos. Ella todavía comparte con sus hijos un cuarto de 4 metros cuadrados que alquila a 500 pesos por mes en lo que todavía queda de El Pueblito. «Dicen que todavía hay que completar unos papeles y que después nos vamos. Yo me quiero ir porque allá vamos a pagar, pero eso va a ser nuestro», le cuenta a LA NACION.

Pérez vive en esa habitación desde hace poco más de dos años. Ya se acostumbró a la humedad y al olor inmundo del Riachuelo, que ya casi no percibe. «Lo único es que nos va a quedar un poco lejos el nuevo lugar, pero vamos a estar más cómodos», dice.

Las viviendas definitivas que habitarán quienes viven en ese asentamiento de Pompeya fueron construidas por la Corporación del Sur y entregadas con créditos que otorgó el Instituto de Vivienda de la Ciudad (IVC) con el compromiso de pago de una cuota mensual de 500 pesos durante 20 años.

Por el fallo de Armella, el IVC debía liberar los 35 metros desde la costa del Riachuelo hacia adentro, razón por la cual 80 familias quedarán viviendo en El Pueblito. Sin embargo, se están realizando obras de infraestructura para las familias que se quedarán allí y también se presentará un proyecto de urbanización para la zona luego de la reubicación del resto de las familias.

«La primera tanda de traslado de familias resultó un éxito. Para nosotros representa un hito porque El Pueblito es un asentamiento de larga data y es importante en la liberación del camino ribereño, ya que permite avanzar en un tramo fundamental del camino», indicó Omar Abboud, presidente del IVC.

La liberación del camino de sirga es uno de los objetivos clave para el cumplimiento del plan de saneamiento del Riachuelo. Armella estableció plazos inamovibles para la mudanza de todas las poblaciones que sigan asentadas en la ribera, del lado de la provincia de Buenos Aires o de la ciudad, entre los que se encuentran las villas 21-24 y 26. El plazo es 2013.

Cabe recordar que este año se entregaron 58 casas: se mudaron 18 familias en Avellaneda; 10 en Lomas de Zamora, y 30 en el asentamiento Luján, en la ciudad de Buenos Aires. Las viviendas sociales que deben construirse para los habitantes que viven en la ribera del Riachuelo suman 17.771, entre ambas jurisdicciones.

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