Admiten la fuga de 300 toneladas de agua radiactiva en Fukushima

Los responsables de la accidentada central nuclear de Fukushima, en Japón, por el tsunami del 11 de marzo de 2011, admitieron ayer que unas 300 toneladas de agua radiactiva filtraron al exterior desde los tanques que usa para almacenar este líquido empleado para enfriar los reactores de la planta.

En una rueda de prensa ofrecida horas después de que operarios de la planta detectaran unos charcos junto a los mencionados tanques, desde Tokyo Electric Power (Tepco) explicaron que la cantidad de la fuga es bastante mayor que los 120 litros estimados inicialmente.

También detallaron que se han detectado materiales en el agua filtrada que emiten radiación beta, con una lectura extremadamente alta de 80 millones de becquereles por litro. La radiactividad medida a unos 50 cm por encima de los charcos era de unos 100 milisieverts por hora, un nivel muy elevado que impide que los obreros se acerquen demasiado, precisaron las fuentes.

En declaraciones recogidas por la agencia Kyodo, un portavoz de la eléctrica añadió que el agua probablemente se haya filtrado al suelo y que aún debe averiguar exactamente dónde está el origen de la fuga.

No obstante, la Autoridad de Regulación Nuclear (NRA) solicitó un estudio más exhaustivo ya que teme que el agua pueda haber fluido al mar, frente a la central, a través de algún sumidero y situó este último incidente hasta la fecha a nivel uno de la escala internacional de acontecimientos nucleares (Ines, de 0 a 7), lo cual corresponde a una «anomalía», pero no se ha constatado cambio en las medidas de radiactividad a distancia de los charcos.

Esta fuga se suma al problema de la acumulación de agua contaminada en los sótanos de los edificios de los reactores, que aumenta en cerca de 400 toneladas diarias y supone el principal desafío de cara a desmantelar de manera segura la central, golpeada por el terremoto y tsunami del 11 marzo de 2011.

Esa acumulación es la suma del líquido utilizado para refrigerar las unidades y del agua subterránea proveniente de las zonas colindantes, que penetra también en los edificios.

ADVERTENCIA SEVERA

El pasado 6 de agosto la NRA advirtió que unas 300 toneladas de esta agua radiactiva se vierten a diario al mar, al filtrarse desde los sótanos, por lo que Tepco tomó medidas como las de construir un muro aislante bajo tierra o extraer el líquido mediante bombeo.

Además, junto con el Gobierno, que ha decidido involucrarse para solucionar el problema, baraja otras soluciones como la de congelar el suelo alrededor de los reactores para bloquear el paso del agua.

Según el experto francés Jérôme Joly, subdirector general del Instituto Francés de Radioprotección y Seguridad Nacional (IRSN), el impacto medioambiental de estos escapes de agua contaminada son marginales respecto a la radiactividad total emitida en 2011 en el momento del accidente.

Desde marzo de 2011, Tepco se enfrenta a las consecuencias del accidente ocurrido en la central Fukushima Daiichi (a 220 km al noreste de Tokio), tras un violento sismo y un gigantesco tsunami.

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