Economía circular en el sector del agua para América Latina

Hace dos años, durante la Semana Mundial del Agua de 2014 organizada por el Instituto Internacional del Agua de Estocolmo (SIWI), destacados expertos internacionales debatieron la necesidad de un cambio de paradigma en el consumo de agua: pasar de una economía lineal a una economía circular, (i) es decir una economía que por definición es reparadora y regenerativa, y pretende conseguir que los productos, componentes y materiales mantengan su máxima utilidad y valor en todo momento.

Como se pronostica que la demanda mundial de agua excederá los recursos viables en un 40 % en 2030, es necesario que reconsideremos nuestros enfoques tradicionales e ineficientes del consumo de agua y adoptemos nuevas estrategias que posibiliten que este recurso vital sea reutilizado lo más posible, y lograr normas eficientes para la gestión del agua.

Estas discusiones en la previa Semana Mundial del Agua del SIWI permitieron generar conciencia acerca de la adopción de la economía circular como una estrategia posible de desarrollo sostenible; su especial importancia para el sector del agua, en vista de la función fundamental y transversal que tiene en todos los sectores, y la combinación de las regulaciones y los incentivos y un enfoque sólido con la intervención de múltiples partes interesadas, necesarios para la transformación del mercado. La necesidad de un “cambio de paradigma” en el sector del agua —pasando de patrones lineales tradicionales del consumo de agua (“tomar, hacer, desechar”) a un enfoque de una economía circular en que las aguas residuales ya no son vistas como desechos, sino como un recurso valioso en el contexto de escasez de agua— es especialmente importante para la región de América Latina, y el evento del presente año de la Semana Mundial del Agua organizada por el SIWI promoverá este diálogo.

El resto de los países de la región, con la excepción de Panamá, Costa Rica, Ecuador, Surinam y Uruguay, se enfrentarán a situaciones de escasez económica de agua en 2025, lo que significa que pese a existir abundantes niveles de recursos de agua renovables no habría infraestructura suficiente para poner a disposición estos recursos y satisfacer la demanda. Esto, al mismo tiempo que el cambio hacia una economía circular en el sector del agua es más prometedor que nunca, quedó demostrado con las mejores prácticas mundiales adoptadas en Israel, que ocupa el primer lugar en cuanto a la reutilización de las aguas residuales en el mundo, reciclando cerca del 75 % del total de recursos de aguas residuales, en comparación con España (en segundo lugar) y EE. UU., que reciclan alrededor del 12 % y el 6 %, respectivamente. Además, la reutilización de las aguas residuales aborda la escasez al brindar la oportunidad de revertir la situación y generar abundancia. También facilita el uso innovador del agua para operar la infraestructura hídrica en el mundo. Entre los posibles beneficios de una economía circular en el sector del agua se encontraría también la potencial reducción rápida de los mayores costos de limpieza debido a los niveles limitados de sustancias nocivas que se agregarían al suministro de agua.

Dado que el agua es el recurso más escaso en el mundo, y existe abundancia de aguas residuales, es inevitable la reutilización de las últimas.

http://blogs.worldbank.org/

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